martes, 21 de enero de 2014

Autobuses de la Sociedad Madrileña de Tranvías. (2).

El servicio de autobuses de la SMT, período 1933 - 1936.

Dentro de las negociaciones, el Ayuntamiento acuerda con la SMT, en diciembre de 1932, la instalación de diez líneas de autobuses. Surge una urgencia: una línea de autobuses a la nueva Ciudad Universitaria. La Junta de la Ciudad Universitaria había hecho un contrato con otra Empresa, pero el Ayuntamiento consigue que lo rompa y contrate con la SMT. Esta línea no forma parte del acuerdo con el Ayuntamiento, pero es la primera que la SMT pone en servicio, el 16 de enero de 1933, antes incluso de que se acordara la creación de la Empresa Mixta (el 10 de marzo de 1933) y se diera la concesión de autobuses a la SMT. La SMT utiliza un autobús Leyland de dos pisos, del que sabemos que estaba en Madrid desde 1932 como “demostrador”, que parece que compra con este objetivo y que será el número 1 de la SMT. La línea parte de la Plaza de la Moncloa (Cárcel Modelo), y da servicio a la Facultad de Filosofía y Letras. El rótulo (sin número de línea) reza “C. UNIVERSITARIA”.

 
La SMT adquiere inicialmente otros 8 coches; cuatro Leyland que cuentan con 20 asientos en el piso inferior y 25 en el superior, y cuatro ACLO, con 26 y 25 asientos, respectivamente. Los 4 Leyland TD2 se reciben en dos envíos, de dos coches cada uno, y en la SMT son numerados 2 a 5. Los ACLO vienen en dos veces, primero tres y luego uno; reciben los números 6 a 9 en la SMT. Todos los coches son de dos pisos. A lo largo de marzo de 1933 llegan por lo menos tres ACLO y dos Leyland, y con tres de ellos se organiza una excursión a El Escorial el 16 de marzo.

El Servicio de Autobuses de la SMT se inaugura oficialmente a las cuatro de la tarde del 29 de abril de 1933. La ceremonia, con presencia del Presidente del Gobierno, tiene lugar en la cochera de Magallanes; con el inevitable lunch. Se ponen en servicio dos líneas: la Atocha - Norte, y la Moncloa - Lista. Pero esta última se limita inicialmente a Moncloa - Cibeles, para proceder a la poda de árboles en Recoletos, Castellana y otras calles.

La línea Atocha - Norte empieza en la glorieta de Atocha, frente a la estación del Mediodía, y termina frente a la estación del Norte. El recorrido, de 4,125 kilómetros, es el siguiente: Atocha, Paseo del Prado, Cibeles, Alcalá, Gran vía en toda su extensión, plaza de España, paseo de San Vicente, estación del Norte. La tarifa para el viaje total es de 35 céntimos, con trayectos intermedios de 15 y 25 céntimos. Duración del viaje, 15 minutos. El servicio se presta desde las siete y cuarto de la mañana hasta las once de la noche. Inicialmente, esta línea se identifica por “A. N.”; luego recibió el número 1.

La otra línea inaugurada es la suma de dos de las previstas, de Moncloa a Cibeles y de Cibeles a Lista (final). Punto de partida en la plaza de la Moncloa, entre las calles de Meléndez Valdés y Fernando el Católico, para seguir por Blasco Ibáñez (ahora Princesa), plaza de España, Gran Vía, Alcalá, Cibeles, paseo de Recoletos, Castellana, Ayala, Nuñez de Balboa, hasta Lista frente a Francisco Silvela. Recorrido de 6,700 kilómetros, con una duración del viaje de 22 minutos. Servicio desde las siete y veintidós hasta las veintitrés horas. El precio del viaje de un extremo al otro, 45 céntimos, con trayectos cortos de 15 y 25 céntimos. Inicialmente, esta línea se identifica por “M. L.”; luego recibió el número 2. Desconozco en qué fecha se prolongó el servicio hasta Lista; en agosto de 1933 todavía no circulaba, y en abril de 1934 sí.

La SMT encargó en 1933 una docena de autobuses Leyland, también de dos pisos, pero sólo dos vinieron carrozados; se intentaba que los otros diez se carrozaran en Madrid, decisión que ocasionó muchos retrasos y muchos disgustos, porque no había coches para inaugurar las líneas comprometidas. Y la SMT tuvo que salvar la situación encargando otros autobuses.

En febrero de 1934 entraron en servicio varios autobuses de un piso; no he encontrado ningún documento oficial o reseña periodística sobre su número, marca o modelo, tan sólo un resumen de características: motor diesel, 29 asientos y 29 plaza en pié. El acceso a los coches tiene lugar por el centro del costado del autobús, mediante puertas automáticas que impiden subir o apearse en marcha. He conseguido localizar en esas fechas, en las listas de matriculaciones, un Citroën y dos Renault matriculados por la SMT. Una foto en el interior de la cochera de Pozas sólo muestra la trasera de uno de esos coches.

También en 1934 la SMT adquiere, y entran en servicio, cinco autobuses Leyland y seis ACLO, todos de dos pisos, que vinieron carrozados. Y poco a poco fueron entrando en servicio los carrozados en España, con lo que la SMT consiguió ir poniendo en funcionamiento las líneas comprometidas.

La Sociedad Madrileña de Tranvías disponía de una antigua cochera de tranvías en la calle de la Princesa esquina a la de Romero Robledo, con vuelta a la del Tutor. Esta cochera dejó de prestar servicio tras la inauguración de la de Magallanes en 1916. Tras el cierre, se utilizó para una exposición de material bélico de la Primera Guerra Mundial, y hasta hubo un proyecto de edificar un Mercado en su solar. Y la SMT decidió adaptarla para dedicarla a cochera y taller de autobuses. En agosto de 1933 el Ayuntamiento concedió la licencia de obras. Con entrada por Princesa (en ese momento Blasco Ibáñez), en la parte trasera se edificaron dos naves gemelas para taller y garaje, con sendos portones a la calle del Tutor. La inauguración de estas cocheras de autobuses tuvo lugar el 19 de abril de 1934.

La tercera línea se inaugura un año después de las dos primeras. Línea 3, Sevilla - Donoso Cortés, pasando por las calles de Alcalá, Carrera de San Jerónimo, Mayor y Ferraz. Supongo que desde Ferraz seguiría por las calles de Ventura Rodríguez, Princesa, Mártires de Alcalá y Blasco de Garay. Entra en servicio el 9 de mayo de 1934.

Las dos siguientes líneas parece que se inauguran el 26 de mayo de 1934. La línea 4, Plaza Mayor - Santa María de la Cabeza. Y la línea 5 es Plaza de las Cortes - Manuel Becerra, por Carrera de San Jerónimo, calles de Antonio Maura, Niceto Alcalá Zamora (hoy Alfonso XII), O’Donnell y Narvaez.

Un mes más, y en junio de 1934 se inauguran dos nuevas líneas, y se modifica una existente. Algunos servicios de la línea 5, Plaza de las Cortes - Manuel Becerra, se prolongan hasta el Cementerio a determinadas horas del día, con un trayecto único de cincuenta céntimos para todo el recorrido, manteniéndose las tarifas en los otros trayectos. Se pone en servicio la nueva línea 6, Atocha - General Oráa por las calles de Menéndez Pelayo y Príncipe de Vergara, con tres trayectos de 15 céntimos, dos de 25 céntimos y un recorrido total de 35 céntimos Y, por último, desde el 26 de junio de 1934 se establece la línea 7 que sólo circula en los días festivos, entre Cuatro Caminos y la Casa de Campo.

Tras estas últimas puestas en servicio, la SMT comunica al Ayuntamiento que ya ha puesto en marcha las diez líneas previstas en el convenio. Resulta que esas diez líneas previstas se han reducido a siete: dos se han fusionado, la del Cementerio se ha convertido en un apéndice de otra, y una tercera (la de Casa de Campo) sólo circula los festivos. ¿Tomadura de pelo de la Sociedad Madrileña de Tranvías? Yo diría lo contrario: ¿Se habrá convencido el Ayuntamiento de que las líneas no se pueden trazar a capricho de unos políticos, sino que tienen que responder a una lógica empresarial y de demanda de los usuarios?

En 1934 todavía se establece otra línea, un Servicio Especial, desde la glorieta de Quevedo hasta las Ventas, pasando por las calles de San Bernardo, Gran Vía y Alcalá, con tarifa única de 25 céntimos cualquier trayecto. En servicio desde el 1 de octubre de 1934.

En junio de 1935 nos enteramos, por un suceso, de que existe otro Servicio Especial, San Jerónimo - Atocha. Se implantó en sustitución de la desaparecida línea de tranvías de vía estrecha.

Y también una línea suburbana, que se inaugura el 21 de septiembre de 1935, desde la plaza de Alonso Martínez al pueblo de Hortaleza, con salida de Madrid a las horas y regreso a las medias.

El 1 de diciembre de 1935 entran en vigor varios cambios en las líneas de autobuses. En primer lugar, se crea una nueva línea 3, refundición de las anteriores líneas 3 y 5, Donoso Cortés - O’Donnell (cruce con Narvaez). Parte de Joaquín María López por Vallehermoso, ronda de Conde Duque, Ferraz, Bailén, Puerta del Sol, Carrera de San Jerónimo, Alcalá Zamora (Alfonso XII), Menéndez Pelayo, Ibiza y Narvaez hasta O’Donnell. Regresa desde Narvaez por Ibiza, Menéndez Pelayo, Alcalá, Antonio Maura, Nicolás María Rivero, Puerta del Sol, Arenal, Bailén, Ferraz, Blasco Ibáñez (Princesa), Guzmán el Bueno y Vallehermoso. Tarifa única de 25 céntimos, cualquier distancia.

El otro cambio del 1 de diciembre de 1935 es la aparición de la línea 8, Quevedo - Ventas, que viene a sustituir al anterior servicio especial, con el añadido del ramal al Cementerio. Parte de Joaquín María López por Vallehermoso, Magallanes, glorieta de Quevedo, San Bernardo, Gran Vía, Alcalá, y regreso por Alcalá, Gran Vía, San Bernardo, glorieta de Quevedo, Bravo Murillo, Fernández de los Ríos y Vallehermoso. El recorrido Joaquín María López - Ventas, o viceversa, tarifa única de 25 céntimos. Algunos coches continúan hasta la Necrópolis, con billete único, desde Cibeles, de 50 céntimos.

El 3 de julio de 1936, el Ayuntamiento autoriza la prolongación hasta la plaza de Legazpi de la línea Plaza Mayor - Glorieta de Santa María de la Cabeza. Ignoro si se llegó a implantar.


 Siguiente capítulo: El servicio de autobuses de la SMT, período 1939 - 1947.


Saludos.
José Antonio.


Este es el estudio "Autobuses de la Sociedad Madrileña de Tranvías" en PDF.

lunes, 20 de enero de 2014

Autobuses de la Sociedad Madrileña de Tranvías. (1).


Voy a presentar, distribuido en varias entradas, un estudio que he realizado sobre el servicio urbano de autobuses prestado por la Sociedad Madrileña de Tranvías en dos períodos: de 1933 a 1936 y de 1939 a 1947. Realmente, este estudio es el segundo Capítulo de una serie sobre “El servicio de autobuses urbanos en Madrid”, cuyo primer Capítulo se refiere a la Sociedad General de Autobuses de Madrid.

El presente estudio incluye un análisis de los antecedentes históricos y la consideración tanto de los servicios prestados (líneas) como del parque de vehículos. Por razones evidentes, he de tratar por separado los dos períodos de este servicio, con el intermedio de nuestra Guerra. Al final incluyo un listado de los vehículos auxiliares (automóviles, camiones y motos) de la SMT.

La investigación realizada tiene dos orígenes básicos: por un lado documentos municipales como Libros de Actas del Ayuntamiento y el Diario Oficial del Ayuntamiento; por otro, periódicos y revistas, consultados tanto en Hemeroteca digital como presencialmente en la Hemeroteca Municipal de Madrid. Más mi propia documentación, que se inicia en los primeros años 1950s.

En la práctica, ésta es la primera vez que se hace público un estudio sobre este servicio de autobuses, estudio forzosamente incompleto, pero más vale tener un punto de partida para poder seguir avanzando en el tema.

Advierto que el estudio no tiene fotografías, es todo texto, con unos cuadros-resumen que no es posible incluir en las entradas del blog; están disponibles en el texto completo publicado en PDF.

Empecemos con los Antecedentes
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Antecedentes.

Madrid tardó muchos años en disponer de un servicio de autobuses urbanos. En la primera década del Siglo XX, cuando en otras ciudades y capitales se implantaron los primeros servicios de autobuses urbanos, se presentaron en Madrid algunas propuestas, poco serias, que no fructificaron. El servicio de transporte urbano basado en tranvías parecía suficiente, sobre todo tras una inteligente política de conformación de una red de tranvías eléctricos con las distintas concesiones de vía normal en manos de una única empresa; y con los tranvías eléctricos de vía estrecha también siguiendo igual política.

Se inicia la década de los años veinte del siglo pasado con la sombra de la Primera Guerra Mundial alejándose y con la disponibilidad de nuevos y mejores autobuses. La red de tranvías se ha estancado y, aunque ha pasado de las manos de los belgas a manos de los españoles (Sociedad Madrileña de Tranvías, SMT), costará trabajo modernizar e intentar ampliar la red.


Se aprecia la necesidad de implantar líneas de autobuses que completen el servicio prestado por los tranvías. Pero la implacable lógica capitalista requiere que existan líneas rentables, unas por el centro de la población y otras con final en las barriadas emergentes en el alfoz de Madrid, al borde o fuera del término municipal.

El Ayuntamiento de Madrid, tras un fallido primer concurso de autobuses en 1921, convoca un segundo concurso, con un pliego de condiciones exigente. Se presentan dos ofertantes; por un lado, la inglesa Leyland; por otro, dos casas también inglesas, con autobuses Tilling-Stevens, que crean la Sociedad General de Autobuses de Madrid (SGAM), gemela de la Compañía General de Autobuses de Barcelona (CGA). Se adjudica a la SGAM, y el servicio se inicia el 9 de octubre de 1922.

El negocio no marcha por un mal planteamiento empresarial y unos autobuses inadecuados. No se cumplen ni las líneas ni el número de autobuses comprometidos, y la empresa pasa por varias crisis. Parece más interesada en organizar excursiones y líneas a los pueblos limítrofes que en prestar el servicio urbano. Finalmente, adopta una decisión suicida: fuertes rebajas en determinadas líneas, competidoras de servicios de tranvías y del Metro. Y la SGAM se hunde; presenta suspensión de pagos, y cesa el servicio el 11 de febrero de 1927.

No existe ya en Madrid un servicio regular de autobuses urbanos. Todo lo más, unos servicios nocturnos, no reglados, a las Ventas y a Cuatro Caminos.


En 1931 se presentó en el Ayuntamiento una solicitud para implantar una red de autobuses urbanos, que parecía bastante bien estudiada. En consecuencia, el Ayuntamiento decidió que era hora de convocar un concurso, dejando una amplia libertad para la elaboración de las ofertas. Se presentaron dos ofertas, una de Fiat Hispania y otra de la Sociedad Anónima de Transportes Automóviles (SATA), filial de la Sociedad Española de Construcción Naval, con vehículos Naval-Somua y ACLO (AEC). Pronto quedó descartada la Fiat, que no había presentado el autobús de muestra que se solicitaba; y la SATA estaba respaldada por un poderoso lobby periodístico, gubernamental y municipal.

Detalles de ese fallido concurso de 1931 se pueden leer en la entrada “El concurso de autobuses de Madrid de 1931.” del blog amigo “Madrid, Ferrocarriles y Transportes Urbanos”.

Hubo una serie de defectos en la convocatoria del concurso y en su negociación posterior, y el concurso fue finalmente anulado. Influyó también, y mucho, la necesidad del Ayuntamiento de encontrar una escapatoria a la situación creada por su rechazo al Convenio de 1926 con la SMT, de reversiones de las concesiones tranviarias, que era perfectamente legal. Y la escapatoria fue la firma de un nuevo Convenio con la Sociedad Madrileña de Tranvías, por el que se formaba la Empresa Mixta en forma de comisión que dirigía la explotación y administración de los tranvías, líneas revertidas incluidas. El futuro servicio de autobuses quedaba integrado en esa Empresa, con concesión a la SMT y con autobuses de la SMT. El Convenio fue aprobado por el Ayuntamiento el 10 de marzo de 1933. Como consecuencia de las conversaciones que mantenía con el Ayuntamiento, la SMT se preparó para poner en marcha el servicio de autobuses urbanos.

Siguiente capítulo: El servicio de autobuses de la SMT, período 1933 - 1936.


Saludos.
José Antonio  
 

domingo, 19 de enero de 2014

Las falsas anécdotas: La tranvía.

Todos conocemos casos de noticias o anécdotas, ampliamente divulgadas, que llegan a hacerse conocidas, populares, famosas, y que sin embargo resulta que son falsas. Alguien las reprodujo sin contrastar su veracidad, o las inventó, quizás confundido, quizás por desconocimiento, y puede que hasta con toda su buena voluntad; y la mentira se repite y se repite hasta hacerse archiconocida, haciendo perdurable el error.

Un día alguien, quizás un investigador interesado en el tema, descubre la realidad de lo ocurrido y denuncia que las cosas no eran como se cuentan sino de otra manera. Y expone la verdad del tema intentando deshacer el error. ¡Vano intento! Nadie se entera, nadie se da por aludido, y ni siquiera quienes tendrían que prestar atención al hecho, por ser tema de su especialidad, conceden el crédito que se merece al trabajo de investigación que aclara los hechos. Una vez más, no dejes que la realidad te fastidie la oportunidad de repetir la historia, aunque sea falsa.

Hoy quería contar una tal historia falsa relacionada con los tranvías. Una historia de hace más de cien años, precisamente del día de la inauguración oficial del primer tranvía de Madrid el 31 de mayo de 1871. A ese día corresponde el siguiente grabado:


La Ilustración Española y Americana, 15 de junio de 1871.

En aquel tiempo todavía no se empleaba la palabra tranvía. Lo que hoy denominamos tranvía era legalmente un ferrocarril servido con fuerza animal. Se había utilizado ya el término tramway, pero lo habitual era designarlo como tram-vía o bien tramvía. La empresa que puso en servicio el primer tranvía de Madrid utilizaba el nombre comercial de Tramvía de Madrid. La Real Academia determinó que se utilizara el término tranvía en abril de 1879.

Para festejar la inauguración, la empresa inglesa que construyó ese primer tranvía de mulas invitó a las autoridades a un lunch, servido por Lhardy en las cocheras del tranvía, sitas en lo que entonces era el final de la calle de Serrano en el terreno donde actualmente está la Iglesia de los Jesuitas. A la hora de los brindis tomaron la palabra el representante de la Empresa de tranvías, y a continuación el Gobernador civil, quien brindó por D. José de Salamanca, el promotor del Barrio que recibió su nombre. No estaba previsto que Salamanca tomara la palabra, pero respondió al brindis del Gobernador. Y después tomó la palabra el Sr. Albareda, en representación de D. Salustiano Olózaga. Olózaga era Presidente del Congreso de los Diputados, y Albareda era Vicepresidente del Congreso.

Todos los periódicos publicaron informaciones del acto. Pero sólo en dos de ellos se hacía referencia a que el Sr. Olózaga había recomendado que se utilizara el género femenino al referirse al tranvía: que se dijera la tramvía en lugar de el tramvía. Aunque uno de ellos, La Epoca, reconoce que no estuvo presente en el acto, así que escribía de oídas. El otro diario que recogía la anécdota era La Correspondencia de España. En ninguno de los demás diarios, ni en el día de la inauguración ni en los sucesivos, aparecía referencia alguna al tema de la tramvía.

Pero el futuro de la anécdota cambió cuando fue recogida por un semanario de moda, La Ilustración Española y Americana, en el número fechado cinco días después de la inauguración oficial, dándole una relevancia a todas luces exagerada. Desde ese instante, y hasta el momento actual, la anécdota de la recomendación de Olózaga de que se dijera la tranvía en vez de el tranvía se ha repetido hasta la saciedad. Así escribía La Ilustración:

La Ilustración Española y Americana, 5 de junio de 1871.

Pero resulta que la anécdota es falsa. He encontrado que esa petición de aplicar el género femenino no procede de Olózaga. El proponente no fue D. Salustiano Olózaga, sino D. José de Salamanca. Nos lo cuenta el director de la Gaceta de los Caminos de Hierro en la nota necrológica del Marqués de Salamanca tras el fallecimiento de éste el 21 de enero de 1883:

Gaceta de los Caminos de Hierro, 28 de enero de 1883.

El Marqués de Salamanca sabía inglés, y había tenido negocios ferroviarios en los Estados Unidos (en el «Atlantic and Great Western Railroad»). Salamanca sabía inglés y sabía que en inglés, donde a las cosas se aplica el género neutro, por excepción se aplica el género femenino a las máquinas (locomotoras, barcos, tranvías...). Por eso proponía aplicar el género femenino también en español. El director de la Gaceta de los Caminos de Hierro no tenía por qué inventarse la anécdota, doce años después de ocurrida. Y no estaba previsto que Salamanca tomara la palabra tras el banquete inaugural, ni mucho menos tras el Gobernador Civil; Salamanca habló, e improvisó, por haber sido aludido por el Gobernador en su intervención. Olózaga no pudo quedarse a los brindis y, sin duda, le dejó un papelito a Albareda para que lo leyera en su nombre. Es posible que algún periodista pensara que quien hablaba de la tranvía (en ausencia de Olózaga) era Albareda, que tomó la palabra después de Salamanca.

Por su parte, Olózaga era, simplemente, un ilustre revolucionario. Olózaga era en aquel momento presidente del Congreso de los Diputados (4/4/1871 al 2/10/1871) y miembro de la Real Academia (sillón N, 1871 - 1873). Inciso: ¿alguien me puede contar los méritos literarios o lingüísticos de Olózaga para ser Académico de la Lengua? Estaba también en el Ayuntamiento, siendo concejal de las Vías Públicas y miembro de la Comisión de Obras, la que estudiaba los temas tranviarios. Resulta verdaderamente extraño que el Sr. Olózaga no hubiera conseguido de sus compañeros de Comisión que en los informes que se presentaban al Pleno se escribiera la tranvía en vez de el tranvía; y que, igualmente, no reclamara del Ayuntamiento Pleno, como miembro del mismo, igual corrección. Hasta ese momento, ese género femenino no aparecía, ni por equivocación, en los periódicos y revistas de la época y nunca se utilizó en los Libros de Actas del Ayuntamiento.

¿Por qué hemos de creer que el autor de la propuesta fuera D. Salustiano Olózaga, y no D. José de Salamanca? Ahí está la Hemeroteca para desmentirlo, aunque resulte más cómodo seguir repitiendo la cita errónea.

Saludos.
José Antonio

lunes, 13 de enero de 2014

Trolebarcazas

En el mundo del transporte encontramos a veces informaciones sobre algunos medios atípicos, cuando menos sorprendentes.

Quizás uno de los más conocidos sea “papaíto piernas largas” (Daddy Long Legs), una especie de puente transbordador que realmente era un tranvía sobre un tendido de vía submarina. Prácticamente desconocido es un tranvía con cambio de ancho de vía que existió hace casi 100 años; vamos, los cambios de ancho de vía de Talgo o de CAF (Brava) en versión original tranviaria.

La gran sorpresa me la llevé hace pocas semanas cuando supe de la existencia de trolebarcazas.

En distintos países europeos (Inglaterra, Francia, Alemania, etc.) es (o ha sido) frecuente la utilización de ríos y canales como vía de transporte de mercancías por medio de barcazas, un procedimiento simple y económico. Río arriba, o canal arriba, es necesario disponer de algún tipo de tracción. Puede ser tracción embarcada, con motores de vapor, de explosión o eléctricos. O la barcaza puede ser remolcada, por animales o por distintos tipos de tractores que rueden sobre el terreno o sobre carriles.

Hoy estoy trolebusero, en el reino de los dos troles. El famoso fabricante francés de trolebuses, VETRA, en sus inicios en 1925 construyó tractores para arrastrar barcazas por los canales, en la doble versión de vehículo eléctrico con baterías a bordo, y de vehículo eléctrico con alimentación desde una línea aérea a través de dos troles (digamos que troletractores).

Pero lo más sorprendente, lo que supe hace pocas semanas, es que existieron (existen) barcazas o remolcadores con motor eléctrico a bordo que tomaban la alimentación eléctrica a través de algún tipo de doble trole, sobre una línea aérea de dos hilos situada a lo largo del canal.

1903. Autor desconocido.
De origen en la web desaparecida http://www.kisvasutas.extra.hu/Tehertrolik.htm
Actualmente en  http://de.wikipedia.org/wiki/Teltow_(Schiff)

El estudio más completo sobre trolebarcazas que he encontrado es éste.

Según nos cuentan, está en servicio una instalación que utiliza trolebarcazas o, para ser exactos, unos trole-remolcadores.que arrastran barcazas. Se trata del túnel de Mauvages, en el canal del Marne al Rhin, en Francia.

Foto  http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Mauvages_Tunnel.JPG
Autor Kevinouss, 15/8/2009.

Esta es la documentación oficial relativa al túnel de Mauvages, en la que se indica “Explotación por sistema de remolque, con línea aérea en la clave de la bóveda”.

Parece que en la actualidad sólo se exige el sistema de remolque a las barcazas de gran tamaño.


Saludos.
José Antonio

miércoles, 8 de enero de 2014

El ocaso de los tranvías españoles (II).


Presento hoy el texto corregido y actualizado de la ponencia de igual título que presenté al IV Congreso de Historia Ferroviaria, Málaga 20 a 22 de septiembre de 2006. He mantenido la configuración del texto original, con los mínimos cambios.

Aprovecho para comentar algunos detalles de ese texto.

Páginas 5 y 6 del PDF. Circulación “a izquierdas” del tranvía de Canillejas - Ciudad Pegaso, con la vía ascendente en el lado derecho de la calzada, y la vía descendente fuera de la calzada, separada de ella por un bordillo. Presento una fotografía, fecha 26 de octubre de 1970, tras un atasco provocado por el autobús 37 de la línea P-5, averiado sobre ambas vías. Ya era tarde y la película era Kodachrome-X; por ello lamento que la imagen no tenga mayor calidad.



Bueno es recordar que hasta el 10 de abril de 1924, en Madrid se circulaba por la izquierda. El cambio del sentido de circulación, a derechas, fue consecuencia de un bando del Gobernador Civil de Madrid, de fecha 24 de marzo de 1924.


Página 7 del PDF. Hablando del cese del servicio de los tranvías existentes, dice la Ley de Trolebuses: “siendo sustituidos por automóviles con el consiguiente consumo de gasolina importada”. A nuestra mentalidad actual suena raro el uso del término automóviles.

Ocurre que durante toda la primera mitad del siglo XX el término automóviles se refería a cualquier vehículo capaz de moverse por sí solo, sin el empleo de caballerías. Por ejemplo, los actuales camiones se pasaron a denominar autocamiones o auto-camiones. Anteriormente había unos carros de gran capacidad que, en los tiempos de la tracción animal, se denominaban “camiones”.

En los tiempos del tiro de caballos o de mulas, los actuales autobuses recibían el nombre genérico de ómnibus. Cuando recibieron un motor, los nuevos vehículos se denominaron auto-omnibus o autómnibus, e incluso este último término fue aceptado por la Real Academia. Quiero recordar que en Madrid existe actualmente una empresa de autobuses interurbanos (zona de la carretera de Andalucía) cuyo nombre es Autómnibus Interurbanos S. A. (AISA). Finalmente, se impuso el término francés “autobús”.

En la Gaceta de Madrid, anterior nombre del Boletín Oficial del Estado, en aplicación de la legislación en cada momento vigente aparecieron anuncios relacionados con “el establecimiento de líneas de automóviles”, que no eran otra cosa que líneas de autobuses interurbanos.


Página 10 del PDF. En el Cuadro nº 2, en la columna de fechas de inicio del servicio de las distintas explotaciones de trolebuses no puedo garantizar que sean correctas todas las fechas: tengo pendiente de comprobar varios Expedientes.

Y no soy puntilloso. Ocurre que he tenido que corregir en el cuadro la fecha de inauguración de los trolebuses de Madrid. Siempre nos habían dicho que los trolebuses de Madrid se habían inaugurado el 8 de abril de 1950; no es totalmente cierto. La inauguración oficial, con asistencia de Ministro incluida, tuvo lugar el 1 de abril de 1950. Pero la puesta en servicio al público se demoró hasta el 8 de abril. No es éste el único caso en que son distintas ambas fechas; reconozco que esta dualidad de fechas (inauguración y puesta en servicio público) es origen de muchos errores.


Saludos.
José Antonio

lunes, 6 de enero de 2014

El ocaso de los tranvías españoles (I).

Hoy deseo presentar el texto de una ponencia que presenté al IV Congreso de Historia Ferroviaria que, organizado por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, tuvo lugar en Málaga, los días 20 a 22 de septiembre de 2006.

El original ocupaba 20 páginas A4, que, pasado a papel con membrete, se expande hasta 25 páginas, demasiadas para volcar aquí el texto completo.

Como siempre ocurre en estos casos, los siete años transcurridos han dado lugar a que hoy no resulten correctos algunos datos e informaciones que escribí en aquel momento. Me propongo preparar una versión actualizada con correcciones, pero prefiero empezar por adjuntar el documento original, el “histórico”.

Entre otros errores de poca monta, hay un error clamoroso: en la página 23: el nuevo tranvía de Valencia se inauguró en 1994, no en 1954. Y aprovecho para señalar que el nuevo tranvía de Madrid (aunque le llamen Metro Ligero) lo veo cada mañana reflejado en el espejo mientras me afeito; creo que es lo mínimo que se merece este aficionado madrileño a los tranvías.

Quiero remarcar la última frase del Resumen de mi ponencia: “Esta comunicación está basada fundamentalmente en los textos legales publicados en el Boletín Oficial del Estado. La historia de un ocaso a golpe de Ley y de Orden Ministerial”. No es normal que una investigación se base en un único origen de información, y menos si ese origen de información es el BOE; ha sido un experimento que no he vuelto a repetir.


El Decreto-ley de 16 de junio de 1954.


En esta entrada sólo voy a glosar el texto de las páginas 17 a 19, y los cuadros números 4 y 5, texto y cuadros que reflejan el estado de los autobuses y autocares en el año 1954, año en el que un Decreto-ley de 16 de junio de 1954 facilitó la sustitución de tranvías por autobuses. El texto mío es el siguiente:

“Para el transporte suburbano, hemos realizado un análisis de los autocares adscritos a las concesiones adjudicadas por el Ministerio de Obras Públicas y publicadas durante 1954 en el Boletín Oficial del Estado. Son un total de 298 adjudicaciones definitivas “del servicio público regular de transporte mecánico de viajeros, equipajes y encargos por carretera”, en las que hay identificados por sus matrículas, y casi siempre por sus marcas, un total de 582 autocares; pocos de ellos podían considerarse nuevos.

 Cuadro nº 4. Antigüedad de los autocares adscritos a las concesiones adjudicadas en 1954.
Elaboración propia. Fuente: B.O.E.

El análisis de la antigüedad de los vehículos, atendiendo a su fecha de matriculación, se muestra en el Cuadro nº 4; el panorama es incluso optimista, pues sabemos que muchos vehículos reconstruidos recibían nueva matrícula. El decano de los autocares era un Hispano-Suiza de 1910, matrícula OR-88, marca a la que correspondían la mayoría de los autocares anteriores a 1921. Una muestra muy significativa del parque automóvil con el que el Decreto-ley proponía sustituir a los tranvías. Ese conjunto de vehículos era de las marcas más diversas, como puede observarse en el Cuadro nº 5, en el que sólo figuran las diez marcas más usuales.

Cuadro nº 5. Marca de los autocares adscritos a las concesiones adjudicadas en 1954.
Elaboración propia. Fuente: B.O.E.

La fabricación industrial de autobuses y autocares no había alcanzado en España, en 1954, un nivel que permitiera un mínimo de optimismo a la hora de sustituir a los tranvías. En cuanto a los autobuses urbanos, Pegaso había iniciado el año anterior la fabricación del autobús urbano tipo Z-404, con motor de 125 HP y carrocería metálica de SEIDA. Precisamente en 1954 Pegaso completó el suministro a la Empresa Municipal de Transportes de Madrid de los 50 primeros autobuses de ese tipo, con un limitado número de vehículos similares entregados a otras explotaciones de autobuses urbanos.

En cuanto a autobuses y autocares para las líneas interurbanas, la escasa fabricación de Pegaso no parece que resultara accesible a los concesionarios. Entre las 298 adjudicaciones de 1954 aparecen nueve referencias a la utilización de vehículos Pegaso, pero tan sólo en un caso aparece una identificación de vehículos de esa marca, al estar identificados dos autobuses por su número de motor, probablemente por no estar todavía matriculados en el momento de la presentación de la solicitud de adjudicación.”

En fin, que la situación de los autobuses urbanos e interurbanos no era precisamente boyante cuando se promulgó ese Decreto-ley, que algunos han denominado “decreto Pegaso”.

Aquella búsqueda de las concesiones de autobuses suburbanos e interurbanos “me envició”. Y, terminado el recuento de los vehículos de las concesiones de 1954, continué durante varias semanas sacando más información sobre esas líneas y vehículos, desde 1924 hasta 1967. Y fue hasta 1967 porque ese era el límite de la información entonces accesible a través de la web del Boletín Oficial del Estado, que ofrecía las páginas en formato TIFF. El resultado fue un libro Excel cuyo contenido está siendo utilizado, ¡qué satisfacción! como información complementaria en las fichas de Empresas contenidas en la web del colega Xavi Flórez.  


El texto de “El ocaso de los tranvías españoles” está aquí.

 

  Siguiente capítulo: Texto corregido y actualizado de mi ponencia.


Saludos.
José Antonio